miércoles, 18 de agosto de 2010

Blanco

Blanco es el espacio que nos queda
despuès de habèrnoslo dicho todo,
ese eco de pànico que tememos que pase,
el no saber còmo volver a la cotidianidad,
a olvidarnos.
El saber que cada quien tiene su horror escondido,
que el de unos es peor que el de otro.

Blanco es el color de la acciòn de aferrarse,
de no querer irme,
de saber que terminamos
y regocijarnos en que seguimos existiendo.
Es el color de los puntos y finales,
de la resignaciòn de querer agregar algo màs
Es ese instante que se tiñe del anhelo
de cuando siento que debo decir algo,
cuando siento que tù me tratas de decir algo
y yo, como todos,
sè lo quejumbrosos que se le vuelven a uno los dedos
y esa sensaciòn tan fuerte de saltarse fuera de uno mismo,
del mismo cuerpo y tratar de mostrarse,
de decir "Esto es lo que sucede, maldita sea!"
No podemos hablarnos, no podemos ya mirarnos al rostro
esa mancha descolorida quedò entre ambos.
Nos morimos de sinceridad y de verguenza.

Blanco es ese instante sin nombre,
que destiñe el humor del momento,
el color de esa normalidad que subyace al pànico,
que te enmudece,
que te deja sin làgrimas,
con el pulso bajo
y los brazos entumecidos.
Blanco es el color de los sollozos
que lamentablemente no puedo acallar.
Blanco es el color de la lealtad,
del llanto compartido,
de esa palabra de consuelo que busca tener sentido.

martes, 10 de agosto de 2010

Mi filosofìa de vida es la apatìa

No es sólo cuestión de cicatrices,
es más como de ósmosis:
uno tiene tantos espacios vacíos afuera
que no le queda más que ir expulsando sentimientos
como esperando que se vuelvan personas.
Psicosomatizamos nuestras vidas
tanto que no las vivimos,
nos limitamos a padecerla.
Contamos tantas veces la misma anécdota,
decimos tantas veces las mismas palabras
que no queda de otra que resumirlas
hasta que un día todo se limita a que ya nada nos importa.
Ya todos nos conocen, ya todos nos saben,
Ya saben (sabemos) qué temas no tocar,
por cuáles lugares no pasar.
Nos acostumbramos finalmente,
asumimos tanto nuestras carencias
que nos olvidamos del pasado ya,
nuestra existencia puede reducirse
a una completa falta de recuerdos
expresada sólo por pensamientos.

martes, 3 de agosto de 2010

Sàtira en tu ausencia

Cuando sea que me propongo describir tu ausencia, empiezo con un cliché.
Y es que pacíficamente pienso en ti en noches de lluvia.
Turbiamente, cuando oigo historias de romances rotos.
Nada nuevo. Nada fuera de lo común.
Tu presencia no supo ser más agridulce que una rosa cualquiera,
ni mi espera más absurda que un cuento de hadas.
Después de todo creo que no sirvo para sufrir gentes:
Empecé a existir con la verborrea de tu recuerdo
Y de tanto vomitarle
no me quedan en mi organismo remembranzas de tu rostro
Todo se volvió eco…
Sé que fui feliz,
pero sólo porque me lo contaron.

sábado, 31 de julio de 2010

30/07/10

Le buscaba donde se juntaba el humo,
donde se conglomeraban las ansiedades de las bocas,
compartiendo el olor a cerveza y sudor de la no clandestinidad,
con tapones para los oídos imaginarios hechos de umbrales y de costumbre.
No sé por qué le busco.
Tengo la certeza de no encontrarle.
No viviría si pudiera hacerlo,
me quedaría existiendo de pura conformidad,
desfalleciendo de sensibilidades.
No, no le buscaba realmente.
Nunca lo hice.
Si vivo sólo de soledades,
de vivencias hipotéticas.
No sé exactamente qué buscaba en el techo,
donde el humo se tropieza con el concreto,
donde nos damos cuenta, no hay escape para las ansiedades.
Al final siempre regreso al suelo,
y es entonces cuando me amortiguo con mi propia piel
y empiezo a comprender ausencias.

martes, 13 de julio de 2010

Desapego II

El problema con los nombres es que le pertenecen a algo, màs especìficamente a algùn alguien. Si hablamos de personas, no podemos descuartizarlos sin dadrnos cuenta de que todos tienen las mismas partes. Por eso me resigno a quedarme corta de iniciales, tarde o temprano se repiten y ¡què curiosidad! a veces se repite la misma desilusiòn. Le desconozco, màs bien nunca le conocì. No hay nada de espeluznante en las sorpresas de este tipo, si acaso el tan ordinario deja-vù que implica. Me consuela el capricho, sè que mañana le quitarè el nombre a alguien màs, para cuando termine de escucharte ya te habrè deshumanizado.

Desapego I

Es difìcil no encontrarte,
No cuando busco algo màs.
Me quedè muda de tristezas,
de guardarme soledades.
Me quedè ciega de caricias
y buenos gestos.
Nada de sinceridad
ni honestidad de la bonita;
hace algùn tiempo que no discuto,
que no converso con alguien.
Hace algùn tiempo que nada me interesa.
No me importa nada que no deba importarme:
voy a clases, hago ejercicios y me exfolio
al menos una vez a la semana,
usualmente los domingos.
Me saco la rumba de los poros.
Las tardes son suyas, yo no salgo de dìa.
De dìa me dedico a vagar
y a pasar la resaca,
como si hubiera algo de heròico en eso.
De noche...
de noche soy multitud y soy mùsica.
No soy màs que eso,
En mi buscan a una persona o quizà un objeto.
No soy nada de eso.
Soy un conglomerado de pensamientos,
una corriente de quizàs
que apaga el desamor a cuesta de mantras.

domingo, 10 de enero de 2010

Las moscas sí mueren de amor.

Las horas pasan tan rápido
desde que te marchaste.
Se ocupan y liberan,
exhudan paz.
Entonces te reduzco a letras, poco a poco
hasta llegar a la única inicial.
Te reduzco a letras
para matarte(matarnos) de a poquito.
Te deshumanizo
por la falta de humanidad
que siento en tus manos,
por las patadas que me das en el estómago,
por el temblor y las naúseas
que me da pensar en nosotros.
Te deshumanizo
por borrarme los recuerdos,
por pulverizarlos a pisotones,
porque los pulverizo a pisotones
y a maldiciones los espanto,
y entonces me vuelvo loca de amor
y a mi lado se mueren las moscas.