martes, 9 de noviembre de 2010

Eclipse

Tu nuca vacilante
en el centro del callejòn,
ese andar tan familiar.
Yo tenìa miedo y
te desplacè a otros brazos
y a un nuevo conflicto,
entonces reapareces en la madrugada,
una predecible coincidencia:
era hora de que ocurriera
entre tanta gente
el vèrtigo del reencuentro.

2 comentarios:

Tayo dijo...

uno cree estar preparado para esas situaciones, lo fantaseas, lo vives y lo lamentas. Muy bueno, te felicito. Saludos. @tedigoque

Uroboro dijo...

Los reencuentros son sorprendentes y más cuando ha pasado mucho tiempo y sigues recordando a esa persona; pero todo depende de como haya sido la "despedida"...nos leemos luego...